Tom:
El verano pasado, visité Barcelona y terminé en la sesión de música más loca de mi vida.
Carlos:
¿De verdad? ¿Qué pasó?
Tom:
Yo estaba en un bar pequeño cuando vi a un tipo con una guitarra. Estaba buscando a alguien para unírsele.
Ana:
Y te uniste a él, ¿verdad?
Tom:
¡Pues sí! Agarré una pandereta y empezamos a tocar.
Carlos:
¿Cómo les fue?
Tom:
De repente, alguien más se unió con una trompeta, ¡y luego una señora empezó a cantar ópera!
Ana:
¡Eso es una locura! ¿Sonaron bien?
Tom:
Honestamente, sonaba como una orquesta de gatos, ¡pero al público le encantó!
Carlos:
¡Parece una noche inolvidable!
Tom:
¡Realmente lo fue! Barcelona siempre te sorprende.